domingo, 7 de junio de 2015

Cuaderno de campo. "Pateando la loma". Sierra de Guadarrama (Avila).

Hace días que no dirigía mis pasos por la loma. La primavera está gastando los últimos cartuchos, pero aquí es más tardía y todavía nos ofrece gamas de colores que enriquecen nuestra alma. Así, los amarillos de las genistas se funden con los contornos de los bolos graníticos y los verdes pinos silvestres. La luz nos da sorpresas, y según se dispongan las nubes y los rayos del sol nos sorprenden los matices.
Escobas negras y genistas en plena floración

Hoy la sinfonía ornítica sigue estando en las currucas, los zarceros y algunos petirrojos. Pero como en todas las buenas fiestas no falta ninguna especie de ave que tenga algo que decir, y así se le unen carboneros grandes, garrapinos, herrerillos capuchinos, tarabillas, y alguna corneja negra para elevar los tonos graves.

La verdad es que todo es vida en esta época. Las mariposas de verano van llamando a la puerta, y otras como las Blancas del majuelo (aporia crategui) describen preciosas ondas con sus sábanas blancas que son sus alas, ya que ahora es el momento de este insecto, uno de los más hermosos para mi.

Entrada de una madriguera de zorra con el resto de una presa, en este caso un corcino.
Hoy descubrí en la loma una madriguera de zorro. Mejor dicho de zorra. La he ido descubriendo en estos ratitos que echaba recorriendo la loma. Ya habían sido muchas veces la que coincidía con ella. Y creo cada vez más que es un espécimen que ama la mañana, como yo. Pues en estas horas ya hemos coincidido hasta tres veces en menos de dos meses, y una andando yo con mi hija. Cosa poco habitual esta, de coincidir tanto con un animal salvaje, y tan perseguido como el zorro. Pero voy a describir el cubil que encontré. Lo hice cuando ya me marchaba a desayunar con mi familia. Me topé con él, y descubrí una gran boca, con varias salidas, en cada una había sendos excrementos de poco más 6 cm (foto), estrechos y con gran cantidad de pelo. Recordaban aquellos cagarruteros de las Garduñas de las cuevas calizas en el valle del Arlanza (Burgos). Pero más se aproximaban a los del gato montés. La duda vino cuando descubrí un corcino despedazado, se trataba de la mitad trasera de este animal, además muy reciente, yo creo que de esta noche o de ayer. Además descubrí los otros restos del corzo, esta vez enterrado con la cabeza asomando . Luego más tarde pude ser testigo de más restos de caza, como el de otro corcino, este ya de varias semanas y de alguna pequeña ave del tipo del Petirrojo. Lugares de encame amplios y caminos hechos bajo la vegetación. No hay duda, la zorra tiene descendencia y parece haberse especializado en crías de pequeños cérvidos.

Genista
Citisus scpoarius
El encuentro fué muy grato, aunque después de ver un corcino vivo buscando a su madre, y a los pocos minutos ver los restos de estos pequeños y frágiles animales, uno se queda un poco consternado. Pero la vida quita pero también regala. Y no se comprende la ciencia hasta que uno no es capaz de integrar la totalidad, el mundo y su comunidad.



Citisus escoparius



Genista

Genista

Hipericum sp.

Digitalis tapsi

Digitalis tapsi

Digitalis tapsi
Antes de eso seguía paseando, tropezándome con flores, con vacas, con más corzos, con rastros de liebres, javalies, tejones y un sin fin de olores que entraban en mi, sacudiéndome y haciéndome sentir la fuerza de aquel lugar.

 Cuaderno de campo del 7 de Junio de 2015. Sierra de Guadarrama (Avila).







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