La música, Kepa Junkera y el el alma del pueblo.

Hoy quiero escribir sobre la importancia de la música para mi. Lo quiero contar desde el corazón. Un lenguaje abstracto, pero legible y reconocible cuando lo encontramos dentro de nosotros. Por eso siento que la música es importante para nuestro alma. Creo que si el alma tuviese un nutriente básico de que alimentarse este sería sin lugar a dudas de la música. Yo no entiendo mucho de música pero mi corazón si. En particular, a mi me llega  la música tradicional, también llamada folk.. Ahora se le llama "música de raíz". Término mucho más próximo a lo que yo siento al oírla. La raíz es algo que vive en la tierra, late dentro de ella y saca lo necesario para florecer de nuevo cada vez. Mi alma se revuelve y parece gritar al escuchar tambores, darbukas, cajones, txalapartas unido o no a instrumentos que se construyeron para llenar de sonidos las vidas de los que nos precedieron. Y que llegaron a nuestros días como un tesoro.

Cada uno de nosotros tiene en la memoria un sonido, un olor, un paisaje asociado a un sentimiento. Seguramente forjado desde nuestra más tierna infancia donde se empezó a crear el ser que ahora somos cada uno. A mi llega intensamente el aroma del pueblo, de mis veranos en Burgos, de mis abuelos, de mis primos, de mis encuentros con los muchachos de Huerta de Rey, de la naturaleza que envolvía todo esto.Por eso cuando escucho una música popular, de romería, de encuentro en la plaza, de las calles, de lo bares, mi mente fantasea y el sonido de la dulzaina, y los tambores nutren mis raíces, y siento correr la  tierra de mis antepasados por el torrente sanguíneo llegando a un territorio donde la razón no deja expresar lo que sientes, ya que eso está en el código de esa música, de esos sonidos, de ese puente hacia el alma que es la música.

Como hijo de la transición me he inspirado de las manifestaciones populares de los pueblos de España, de aquellos festivales de los años sesenta. De aquellos encuentros que se hicieron y a la que a tanta juventud hicieron movilizar, naciendo de la lucha contra la dictadura, me vienen a la memoria Jarcha, Oskorry, El Nuevo Mester de Juglaría, Fuxan os Ventos, Jose Antonio Labordeta, Benito Lertxundi, Chus Pedro,Candeal, Eliseo Parra y lo más granado de la cultura de esa época. Y de todos ellos llegaron más tarde Milladoiro, Xacaloma, los grupos galegos, Ixo Rai y a hasta hasta llegar a Carlos Nuñez, Mato Congrio, Hevia, Kepa Junkera y un numeroso elenco de grupos que en la actualidad miman y ponen en vigencia la música popular en Iberia.

Kepa Junkera

Entre tantos. Destaco a Kepa Junkera. Un músico que este año hace treinta y cinco años en la música. Kepa ya estaba en la música cuando yo sólo contaba con siete años, y lo descubrí cuando tenía veinticinco. Allá por el 1997 cuando le invitó La Musgaña a tocar en Madrid en su décimo aniversario, que por aquel entonces contaba todavía con Quique Almendros, una de las almas de ese grupo ya emblemático de la música popular. Era el mes de Abril y recuerdo cuando salió a escena para acompañar a La Musgaña en uno de sus temas, "Danzas de Burgos". Cuando desde mi asiento mi corazón empezó a palpitar y al instante Kepa hizo que conectase con la más sagrada conexión, la que me lleva a la tierra de mi padre y la de mi madre (concretamente de mi bisabuela materna). Me llevó al Pais Vasco desde mi Burgos de la infancia, con esa jota que sacó de su acordeón haciendo un sólo inolvidable. Desde entonces he seguido a este gran músico en todo el resto de su carrera hasta hoy y he de reconocer que en él encontré un trozo de mi alma. Veintiún años después de este encuentro su música me sigue haciendo vibrar. Siempre fiel a sus orígenes pero con una facilidad y vocación innata para mezclarse con todo tipo de músicas. Con él he viajado con  músicos de la península Iberica y del mundo que se han topado con su "trikitixa", así llamada el acordeón diatónico que domina con una perfección que no parece de este mundo.

Si la música es el alma de los pueblos, Kepa encarna para mi un alma gemela. Su discurso musical para mi es nítido, esperando siempre una oportunidad para abrir su corazón como lo hace con el fuelle de su "triki". José Saramago escribió en el 2008 : "Hay un pueblo músico donde están representados todos los pueblos del mundo, como si fuese una casa común. El arquitecto y albañil se llama Kepa". Como así creo que su sonido es el sonido de los pueblos.

El próximo mes Kepa va a parir su próximo trabajo, todavía con la resaca del anterior dedicado a uno de los lugares más mágicos que conozco, Galicia. Y yo sólo pido que la música siga haciendo vibrar de esta manera.Que sea el silencio divino el que lo permita.

Gracias música, gracias tierra, gracias Kepa.

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