Un espacio para la espiritualidad de los niños.

Hoy, después de una agradable pero intensa sesión de Yoga con los niños he reflexionado sobre algunas cosas en las que llevo trabajando un tiempo. Los niños que vienen a mis clases no son distintos de aquellos que pueblan las escuelas en nuestras ciudades. Sus padres han confiado en el efecto que el Yoga provoca en los niños y por distintos motivos nos traen a sus hijos y confían en que este método les ayuda a estar más tranquilos y ellos mismos me lo constatan cada día. A menudo les propongo juegos de respiración, sensoriales y de relajación. Ellos son como esponjas y aceptan lo que les propongo con una entrega increíble. A veces me cuentan sus experiencias en la escuela hablando de notas, calificaciones y conocimientos. Me gusta escucharles aunque la dinámica de la clase vaya por otros derroteros, luego entran en ella y se entregan con todo su corazón.



Hoy por ejemplo venían rotos, una con la muñeca dolorida, otra con el tobillo tronzado, otra con una tos incesante. Al comenzar las posturas me dí cuenta de ello. Así que decidí hacer Reiki con ellos, dos de la niñas ya habían tenido experiencia con el Reiki. Así que hicimos una sesión de sanación que duró unos minutos en cada uno de ellos. La verdad es que entraron pronto en la relajación y doy fe que les resultó corta. Antes de eso hice con ellos una meditación para llenar la sala de buena energía y se estuvieron quietos los quince minutos que duró. No hicimos juegos apenas en toda la hora y la hora transcurrió entre el cuento, la meditación, el Reiki y la relajación, hablando bajito de sus emociones y de sus reflexiones. Y así nos dejamos llevar por la luna nueva que hoy entra...

El caso es que, pienso en el día a día de los niños y en su exposición a la multitud de estímulos provenientes de ordenadores, de la televisión, los centros comerciales, el bombardeo de datos, lógicas matemáticas, lingüísticas del cole, en un papel y tantas horas en clase sin salir exceptuando el recreo. Sus tareas, sus notas , sus calificaciones. Y el poco tiempo para su juego e interaccionar con la naturaleza. Y luego, como cuando, les ofreces un lugar para la relajación, para sentirse.Te das cuenta como lo aceptan y como lo viven. ¿Dónde está entonces el espacio para que los niños expongan su espiritualidad? ¿Dónde esta su espacio para sentirse niños? ¿Dónde está su espacio para sentir la conexión con el mundo?. Creo que deberíamos reflexionar sobre esto y dotar a su educación de un encuentro con su lado espiritual. Creo que muchos niños les cuesta relajarse porque no se les da una oportunidad. Por eso creo que a los niños como dice Osho* hay que dejar que salga su ser que lleva dentro y no seguir metiendo tantas y tantas cosas inservibles en sus pequeñitas cabezas. Hoy todo esto me ha hecho reflexionar.

(*) Osho. "El libro del niño" 2009 Editorial Debolsillo

Por que creo que una educación en contacto con la naturaleza nos da valores intento compartir siempre que puedo con mis hijas, con mi mujer y con mis amigos todo aquello que adoro y expreso con el corazón. Y por que creo y seguiré creyendo en el ser humano. Dichoso el que disfruta de los valores naturales y su sabiduría con los suyos.


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