sábado, 27 de octubre de 2012

Yoga para niños.



 

Todo el mundo sabe o cree saber en qué consiste el yoga. Sin embargo, pocos son los que saben que, con una adecuada adaptación, puede ser practicado por niños pequeños. La adaptación de la expresión corporal y del yoga a los niños de la edad de cuatro y cinco años, es la finalidad de este trabajo, hacerles practicar y amar estas técnicas es, hacerles descubrir el “bienestar”.
Esta técnica se incorporó en otros países de Europa, Uruguay y Chile, como respuesta positiva a la preocupación de muchos educadores y padres frente al problema de: “la salud de las generaciones venideras”.

Fundamentos

El estrés en los chicos se manifiesta a través del cansancio, desorientación, sobreexitación y desmotivación entre otros.
El yoga es una alternativa metodológica al plan de estudios, para enfrentar el estrés, la falta de concentración y la agresividad de los chicos, a través de simples ejercicios de respiración y relajación (propios del yoga).
Un sabio yogui llamado Patánjali (entre los años 700 y 300 A.C.) recopiló las principales técnicas y teorías que existen entre las diferentes escuelas, comunidades y buscadores ascetas de su época y las condensó en un tratado de 196 aforismos llamado “Los Yogas Sutras de Patánjali”, en donde trazó un itinerario y señalizó el camino que lleva al ser humano a la plena posesión de su salud física y mental. Al escribir sus famosos “Yoga Sutra”, Patanjali entregaba a todos los candidatos a la sabiduría –fueran o no maestros de yoga- un código cargado de valor universal.
¿Qué nos dice?  Primero -y antes que nada- que el cuerpo y la mente, lejos de estar separados, son manifestaciones de una energía que va desde lo denso a lo sutil. El descubrimiento de nuestras potencialidades se hace por etapas cuidadosamente programadas y la trayectoria nos conduce desde afuera hacia adentro (como si fuera la espiral de un caracol).
 ¿Cómo manejar las fuerzas vivas para obtener la máxima eficacia en la vida? Hay que ir paso por paso y para eso dejamos de lado las palabras en sánscrito, reemplazándolas por definiciones que son su reflejo fiel y todos puedan comprender,  el trayecto se divide en 8 etapas que van de afuera hacia adentro como una espiral:

1. VIVIR JUNTOS: El itinerario a recorrer parte con un buen entendimiento con el medio ambiente (2)
2. ELIMINAR TOXINAS Y PENSAMIENTOS NEGATIVOS: a través de limpiezas purificadoras que fortalecen tanto al cuerpo como los pensamientos (3)
3. ADOPTAR LA POSTURA CORRECTA: entonces podremos ejercitarnos para mantener la espalda bien derecha (4)
4. RESPIRAR BIEN PARA MANTENER LA CALMA: se equilibran las energías a través de un buen dominio de la respiración (5)
5. SABER RELAJARSE PARA MANTENER UN BUEN NIVEL DE ENERGIA: y pasar luego a esta etapa del aprendizaje de la relajación que nos permite recargar energías cuando se agotan (6)
 6. CONCENTRAR LAS FUERZAS CUAL RAYO LASER: Es un alto indispensable antes de iniciar el resto del recorrido para adquirir la Facultad de CONCENTRACION. Es en este nivel (entre otros) en donde se juega la calidad del aprendizaje en nuestra enseñanza: concentrase, ser capaz de prestar atención, escuchar para retener lo que debemos guardar en la cabeza.
Hasta acá, etapas 1 a 6, que llevan a perfeccionar la inteligencia merece que la estudiemos con atención para introducir el yoga en la escuela.
Más allá, las etapas 7 y 8 comprometen la vida interior del adulto, es el dominio privado de cada uno, cualquiera sea  su edad y su grado de práctica en yoga, no  es obligatorio hacerlo cuando se practica el yoga. Por eso aquí no vamos a introducirnos en estas dos etapas que siguen.

7. AMPLIAR LA CONCIENCIA

8. PONERSE EN EL MISMO LARGO DE ONDA QUE LA FUENTE DE ENERGIA

En nuestra enseñanza no es usual asignarle al cuerpo el papel de trampolín para el aprendizaje. La gradación de Patánjali, en cambio lo destaca. Pero esta interdependencia juega hacia ambos lados: la mente también puede ayudar a revitalizar el cuerpo. Y una buena moral repercute en la estática de nuestro cuerpo.
Se recomienda tener gran cautela en las transiciones, por ejemplo: al final de una intensa concentración mental, se aprende a volver pausada y gradualmente a movimientos físicos que nos permiten tomar conciencia del entorno inmediato sin shocks u otro tipo de síntomas.

Desarrollo
 VIVIR JUNTOS:

A menudo los chicos manifiestan tensiones que forman barreras para la circulación de la energía, ésta se transforma en agresividad, sostenida por modelos de violencia como los que se ven por televisión u otros medios de comunicación, actualmente los chicos están rodeados de agresión. Esta violencia es un enemigo para el Espíritu de ayuda mutua Una atmósfera de alegría y amistad favorece el aprendizaje, el chico debe ser consciente de que no es un individuo aislado del resto. Los ejercicios del yoga despiertan la conciencia de ser uno mismo pero sin dejar de estar atento al “otro”. Estas prácticas nos llaman a tomar actitudes en común, a respiraciones conjuntas y a un ideal que está simbolizado por el centro.
Los ejercicios que se proponen son métodos probados para forjar el espíritu de equipo, desarrollando en el chico el sentido de sus responsabilidades frente al entorno.
En el yoga se sabe que el cuerpo físico desprende una irradiación y que ésta es sensible para la mayoría de las personas, aunque no lo quieran, esto puede explicar la reacción de simpatía o antipatía espontánea.
Cuando el alumno se siente integrado a su curso y a la familia, recupera la confianza al punto que alumnos han realizado proezas de las cuales nadie los creía capaces.
Es imperativo preparar a las generaciones jóvenes para que conciban un trabajo que las  haga vibrar al unísono.


Fuente:

Yoga para Niños y su Implementación en el Jardin de Infantes , por Lilian Melhem.
Instituto de Yoga Kai de Argentina.


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