La meditacion en el Yoga




La meditación en el Yoga.

El factor más importante que determina la calidad de nuestros actos, es nuestra mente, de ahí que la mente juegue un papel importante en la práctica del Yoga.

El trabajo que propone el Yoga a través de sus técnicas de meditación, consiste en llevar a la mente desde una conciencia simple y ordinaria hasta una conciencia transcendida, según sea esta la escuela, el Gurú, la técnica se llamará de distintas maneras.

Si actuamos directamente sobre la mente no solo estaremos actuando sobre la conciencia sino que también lo estaremos haciendo sobre el complejo psicosomático.

En la meditación es necesario un trabajo siguiendo perfectamente unas disciplinas previas (asana, pranayama, prathyara). Ya que aún así la meditación resultará difícil, con más razón si no se entra en el dominio de éstas.

El método del Yoga plantea en las tres últimas etapas disciplinas propias de la mente y con ellas trabaja poco a poco. Estas son: Dharana, Dhiana y Samadhi, que constituye lo que se conoce como Samyama, que quiere decir ir juntos, vehículo, o ir unidasya que una práctica se diferencia de la otra por el grado de concentración que se tenga. La ejecución de cada disciplina nos plantea que en la práctica se conozca lo que es la “ekagrata” y pueda conscientemente dominarla.


Hace más de sesenta años el Dr. De La Ferriere, en su afán de hacer más comprensible al pensamiento occidental los conceptos filosóficos del yoga , tradujo Dharana como meditación y Dhiana como concentración con la intención didáctica de hacer estos conceptos más comprensibles. Pero ahora que las escuelas de Yoga se han expandido y que parte de su filosofía la hemos hecho nuestra en esta sociedad debemos utilizar las palabras adecuadas y resolver que Dharana es concentración y Dhiana la meditación.

El estado de la mente condiciona la calidad de vida que tenemos. Cuando la mente está agitada y emigra de un pensamiento a otro, de una idea a otra y se fuga con cualquier estímulo externo. Esta persona esta expuesta a inquietud, inseguridad, o será una persona nerviosa y su mente será un torbellino que desencadenará pasiones.


Si por el contrario aquella mente se encuentra en paz, la experiencia que se tendrá será de gozo, alegría, serenidad, tranquilidad o cualquier tipo de calificativo afín a este.

El estado de la mente serena favorece el medio por el cual la obtención de experiencias de vida son cada vez más sutiles, llegando a favorecer en condiciones adecuadas la transcendencia de los estados cotidianos de conciencia y poder acceder a experiencias de otro nivel.


El Yoga reconoce al menos siete estados de conciencia. Cinco para los estados de vigilia y dos para los estados de dormido.


Ksipa: Mente consciente en su calidad de inestable. El poseedor se caracteriza por el gran desorden que dentro de su percepción consciente vive, incapaz de organizarse, de tranquilizarse. La química y los estados externos hacen del poseedor de esta consciencia un caos, donde las pasiones y emociones, se suceden uno al otro, entre la inseguridad, el miedo, la ira y la cólera.


Muddkha: Estado mental de confusión y oscuridad. A diferencia del estado anterior, donde no existe continuidad ni concentración, Muddkha es una amalgama de sensaciones y percepciones mezcladas donde la conciencia se encuentra imposibilitada para poder clasificar lo que experimenta, por tanto no hay conciencia clara de lo que acontece.

Viksipta: Cuando la mente es estable por momentos por otros tantos se le denomina Viksipta. La calidad de concentración y distracción es quizá la característica de este estado mental, pues el experimentador de que por momentos ha logrado la estabilidad y luego experimenta distracción. Según el Yoga, mientras una persona no se encuentra seriamente en disciplina lo más normal es experimentar uno y otro nivel de manera azarosa, no sólo en etapas de nuestra vida sino que a veces se suceden en un día. La etapa de la vida que estemos viviendo también condiciona la permanencia en un nivel.


A los estados mentales o planos de conciencia solo es posible acceder a ellos, a través de las disciplinas el Yoga pues en estos estados vivenciados a través de esta ascesis, las palabras, ideas o conceptos solo nos crearan una noción de lo que espero jamás sabremos lo que son, hasta que nos permitamos experimentarlos.


Ekagra. Es el estado en el cual la mente se ha concentrado en una sola cosa, literalmente sería concentrado en un solo punto, el practicante de Yoga sabe de que se está hablando. Todo el potencial conjunto de la mente, en lugar de estar disperso atendiendo a muchas pequeñas cosas, se concentra en una sola cosa, y una potente concentración viene.

Nirodha. Literalmente es refrenada o reprimida, resulta sumamente difícil describir este nivel de la conciencia, pues reiteramos que es necesaria la experiencia para poder entender de que se habla, aún las personas que han experimentado el nivel de Ekagra les resulta difícil entender a lo que hace alusión a este nivel. Cuando el pensamiento, la memoria, la reflexión y la percepción externa han sido educadas para guardar silencio, solo queda la conciencia sin cualidades, se estará experimentando el estado de Nirodha.


Llegar a la experimentación de este estado de conciencia no es fácil, ni siquiera difícil, es “terriblemente difícil” pues el alma o el espíritu del practicante deberá de tener un estado de evolución pocas veces visto, pero, a pesar de lo experesado, no es imposible, quizás alguien se sorprenda, pero hay mucha gente que lo logra, algunos, yoghis consumados, a través de feroces ascesis, y otros, simples practicantes de yoga a través de sencillas prácticas. Cuando hemos hablado que es terriblemente difícil la consecución de este logro, hablamos de obstáculos, de escollos, de dificultades, pero no estamos hablando de un “callejón sin salida”. Las técnicas del Samyama son salidas del callejón.



Samyama


El método del Yoga plantea en las tres últimas etapas disciplinas propias de la mente y con ellas trabaja poco a poco. Dharana, Dhiana y Samadhi constituye lo que se conoce como Samyama. La diferencia de la práctica de cada una de ellas es el grado de concentración que se tenga, o sea por la calidad que se dé durante el ejercicio de la mente, de hecho se puede blincar de una a otra sin darse cuenta, pues la frontera es muy imprecisa. La ejecución de estas disciplinas plantea que el practicante conozca lo que es la ekagrata y pueda conscientemente dominarla.


Rafael Diaz.
Profesor de Yoga.
Manual para la escuela de profesores de Yoga. GFU Madrid. 1997










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