El Yoga cotidiano. Trabajando la conciencia postural.


 
Habitualmente, cuando nacemos la columna está perfectamente alienada y nuestro cuerpo está en equilibrio. Durante la infancia, vamos aprendiendo a ser conscientes de nuestro cuerpo y de cómo funciona. Los niños pequeños suelen andar con la espalda erguida.

A medida que vamos creciendo, vamos adoptando hábitos y vicios posturales que desarmonizan esta estabilidad. La falta de ejercicio, sentarse en una mala posición o hasta algunos casos de timidez, pueden desencadenar que a partir de edades tempranas se adopten malas posturas que pueden exagerar o aumentar la curva lumbar.

Un mal hábito corporal, mala postura o una lesión, pueden ser la causa de un desequilibrio en el cuerpo, siendo más vulnerables a sufrir contracturas musculares, sobre todo en la zona de los trapecios y lumbares.



Si nos mantenemos erguidos y con los hombros, cabeza y espalda en una posición correcta, evitaremos problemas musculares y de columna, obtendremos una buena oxigenación y conseguiremos una apariencia atractiva y esbelta, a la vez que ganaremos seguridad interior y confianza en nosotros mismos.Lo más importante es encontrar la mejor manera de sentarse dependiendo de las características físicas de cada persona. Aunque algunos ejercicios pueden ser realizados en una posición mejor que en otra hay siempre variaciones que pueden ser hechas en su lugar y empezar a trabajar a partir de ahí.

Uno de los aspectos mas importantes a recordar es que no importa que posición elijas, lo que importa es mantener la espina dorsal recta, no muy curvada hacia delante o hacia atrás. Una posición neutral de la espina dorsal será óptima para dejar fluir la corriente de energía, llamada Kundalini. Esta posición neutral es la más aconsejable cuando meditamos.

Al principio la mayoría de la gente siente como si una de sus piernas, o ambas, se quedaran dormidas. Esto es debido al corte de la circulación cuando se cruzan las piernas. Con tiempo el yogi será capaz de pasar largos periodos de tiempo sin necesidad de moverse. Si tú eres un principiante solo recuerda el primer miembro de Patanjali “Ahimsa” que significa no violencia y esta empieza contigo. Tu estas en el camino, disfruta el proceso y no te quemes el primer día.

Al final, no una posición es mejor que otra. Se trata de encontrar una que te favorezca más que otra. Una vez que encuentres estabilidad en tu práctica estarás capacitado a sentarte por largos periodos de tiempo sin moverte y sin dolor. La estabilidad de tu práctica te traerá la estabilidad de tu mente y una felicidad estable.


En una silla se debe mantener la espalda erguida y alineada, repartiendo el peso entre las dos tuberosidades isquiáticas, con los talones y las puntas de los pies apoyados en el suelo, las rodillas en ángulo recto con las caderas pudiendo cruzar los pies alternativamente. Si los pies no llegan al suelo, colocar un taburete para posarlos. 


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