sábado, 4 de febrero de 2012

El arte de respirar bien. Pranayama (1).

Es importante comprender que el proceso respiratorio debe de ser realizado con plena y total conciencia de cada momento y movimiento, eliminando las distraciones mentales que se pueden presentar, y manteniendo toda la atención mental bien focalizada en el proceso respiratorio. La respiración es un funcionamiento tan básicoy automático en nuestro organismo, que no se suele prestar ninguna atención, aunque siempre esté ahí dispuesta a ser atendida y percibida por la conciencia.


Pranayama significa literalmente "pimera respiración". Es el cuarto apartado dentro del camino de los ocho pasos" del Yoga de Patanjali, y va destinado al manejo de la función respiratoria que es fundamental para la práctica del yoga, ya que se considera que el flujo y el ritmo respiratorio están en relación directa con el flujo y el ritmo del pensamiento. Por lo tanto, el control de la propia respiración es en definitiva el control del propio pensamiento, lo que es la finalidad básica del yoga.

Es conveniente respirar por la nariz, y particularmente al inhalar, porque las fosas nasales actúan como filtros que limpian el aire de impurezas y regulan su temperatura y así evitan problemas a los órganos respiratorios más internos.

Al pasar por las fosas nasales, el aire sensibiliza positivamente las terminaciones nerviosas situadas en la parte alterna de las mismas, cuyas "raices" se encuentran en el cerebro.

La naturaleza sabe que necesitamos introducir aire en los pulmones para poder vivir, por eso los grandes músculos respiratorios trabajan para inhalar y lo ahcen de forma automática, estemos despiertos, dormidos o en cualquier situación anímica. Se supone que por reacción exhalamos y el proceso sigue. Pero a veces, por estados nerviosos, bloqueamos el proceso y seguimos inhalando sin haber exhalado, creando una situación agónica. Nuestros músculos inhalan con más fuerza al activarse los instintos de conservación y quieren meter el aire pero no nos cabe más. La situación soló se resuelve exhalando primero, para poder inhalar después. El instinto respiratorio de conservación por exceso de celo, mezclado con bloqueos nuestros, nos puede jugar una mala pasada. Por esta razón se le da tanta importancia a la exhalación y generalmente se empieza por una tranquila y profunda exhalación para comenzar la respiración consciente.

El ritmo respiratorio y el tipo de respiración dependen inconscientemente de nuestro estado físico y emocional. Si corremos, estamos sentados, tenemos miedo, alegría, melancolía, pasión,... nuestra respiración reproducirá esos estados. Lo interesante del Yoga es que nos propone cambiar coscientemente la respiración para influir en el cambio de estado emocional.

El consumo de oxígeno está directamente relacionado con el calor corporal. Cuando haces ejercicio tienes más calor por el dinamismo y también porque consumes más oxígeno. Si respiras profundamente también sentirás mayor calor corporal.

Las respiraciones tranquilas y profundas equilibran el sistema nervioso.

Aunque en la clse de Yoga no se trabaja normalmente y de forma directa el pranayama, muchos ejercicios de gimnasia contienen elementos para que la respiración se vaya centrando y y equilibrando , observándolos y practicándolos dándoles la importancia que tienen.

Así pues, en las clases intento practicar a través de la gimnasia psicofísica que me enseñaron una práctica regular, sistemática de la respiración con el jercicio para ir introduciendo al alumn@ la rutina de respirar conscientemente.



Fuentes:

Yogaterapia. Curso de Formación. Dr. Miguel Fraile.
Mi primer libro de Yoga. Red GFU Madrid. Vicente Gilaberte.

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